¿Qué me pasa, doctor?

5 diciembre 2009

Ir al médico siempre es un mal trago . Nunca sabes si lo que te va a contar es bueno, menos bueno o malo. Ayer, hice de tripas, corazón, y me acerqué hasta la consulta del oncólogo para ‘planificar’ mis próximos meses. En un encuentro previo, hace varias semanas, el doctor me lo puso bien clarito:   han extirpado el tumor, ahora tenemos que combatir que no se reproduzca. Y qué mejor que hacerlo con quimioterapia. La palabra que ansiaba no escuchar, retumbó en mis oídos. -Pensaba que sólo sería radioterapia (le indiqué), así me lo planteó el cirujano. Sin embargo, algunos factores van en mi contra: Soy premenopáusica (o sea que todavía tengo la regla), y el cáncer es hormonodependiente, (se alimenta de mis estrógenos). -Es necesario evitar que sigas produciendo estrógenos (de ahí la famosa pastilla de la que habrá tiempo de hablar más adelante), e intentar controlarlo. También me explicó  que existe reacciones anómalas de las células y el tejido que las rodea, aunque también, en mi caso, influye el tamaño del tumor (1,7 centímetros). O lo que es lo mismo, mejor prevenir hipotéticas recaídas. Después de esta explicación, el doctor me pasó un informe: Carcinoma ductal infiltrante y…y una procesión de signos casi geroglíficos para poner a prueba en su sapiencia a más de uno : G3p T1c pNO cMx, RE+,RP+, HER2-.Resumiendo: sin ganglios afectados, y receptora positiva de estrógenos y progesterona, si bien la HER2 (una proteína que hace revolucionar aún más a las células y que complica el diagnóstico), negativo. Hablando en cristiano: para pasar un trago como es tener cáncer, no es excesivamente preocupante. Y yo mientras, contando las horas para iniciar mi primera visita con alojamiento a la sala de marras.

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