La invasión de los ladrones de cuerpos
28 enero 2010
Estoy sólo a una sesión para terminar la quimioterapia. Y, a veces, cuando me siento, después de la interminable jornada que parece no tener fín, me surge un pensamiento que me aterroriza: ¿será la última definitivamente?. Me respondo que sí, que ya no hay más. El médico me lo confirmó en el último encuentro que mantuvimos. Pero, como si quisiera aferrarme a lo más oscuro, la incertidumbre ante lo que me espera, vuelve a cabalgar. Otro enemigo acecha, imperturbable, esperando su oportunidad. Hace varias semanas, me dio el aviso. “Estás rozando la anemia. El recuento de leucocitos y hematíes está bajando”. La frase que no quisiera oir, vino después. “Si se confirma la anemia, tendremos que retrasar la última sesión de quimio”. Por eso, la sensación de estar invadida por ladrones que se han osado a robar mi cuerpo, me persigue. ¿No hay por ahí, algún valiente que se atreva con ellos?.
