Solo se vive una vez

29 abril 2010

 

Por fín terminé con el tratamiento médico!. Uf, ya era hora. Contaba los días y minutos para poder liberarme de esta pesada carga. El cáncer debe pasar página. Cuando me radiaron por última vez, el jueves pasado, me dije: ahora hay que empezar de nuevo con la rutina…bendita rutina. Ese mismo día, la ‘tostadora’ era sometida a su habitual mantenimiento, así que la sesión me la dieron por la mañana, horas antes de la cita habitual (a las 15, 45 para ser más exacta).

De todas formas, casi ni me he enterado, solo un ligero enrojecimiento de la zona tratada pero casi imperceptible. Curiosamente, antes de la tercera sesión, mi pecho y parte del cuello parecían haber sucumbido a una reacción alérgica. Falsa alarma, era sólo sofoco producido por la ansiedad. Esas primeras sesiones, el calor que notaba, parecía cómo si me fuera a estallar la cabeza, pero, conforme iban pasando los días, la sensación remitió casi por arte de magia.

Hoy, me he encontrado a mi vecina del  Segundo A, ella pasó por una leucemia hace siete años, y cada vez que nos vemos, las dos nos preguntamos cómo estamos. Hoy, le he respondido con la frase esperada: -Ya he terminado. -No ves, lo sabía. Tú te has curado…

No cantemos victoria, aún quedan revisiones, la primera en junio, inyecciones y la famosa pastillita. Y este blog, que aún tiene cuerda para rato. La semana que viene, para más señas, de nuevo a currar. Qué se creían! Por cierto, agradezco a todos y a todas, familiares, amigos y lectores anónimos que sigan estando aquí, conmigo. Yo haré lo mismo.

Hairspray

29 diciembre 2009

Tenía dos opciones: titular el post con una de mis pelis preferidas: ‘Hair’, o bien con ‘Hairspray’,  la que filmó el irreverente John Waters. Finalmente me he decidido por esta última. El humor casquivano de este director siempre me ha sorprendido a bien. Y con humor,me tomé hoy que mi cabeza luce con un rapado al 1 que sobrellevo bastante bien. Verán, desde ayer (se cumplió la profecía), se me ha empezado a caer el poco pelo que me quedaba. Lo ha hecho con nocturnidad y alevosía. Al levantarme esta mañana, la almohada daba señales en esa dirección. Luego, al frotarme con las manos, algunos otros pelos cayeron sin piedad en el lavabo. Así que, después de acudir al hospital  para hacerme la analítica correspondiente (todo correcto, mañana me dan la segunda quimio), me escapé a la peluquería de marras y haciendo acopio de valor, afronté el paso de la cuchilla sobre la cabeza. La sinceridad de un espejo es apabullante. Mientras , decía adios a mis escasos pelos. Ahorrénse ceremonias.

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