Sonrisas y lágrimas
12 diciembre 2009
Últimamente me encuentro ‘a flor de piel’, como si me invadiera una sensibilidad extrema. Me emociono más a menudo, cierto es. Y no sé como controlarlo, aunque por otro lado, necesito expresarme, mostrarme tal y como soy, sin dobleces. A lo mejor, mi enfermedad tiene la culpa. Es como si el paso del tiempo se detuviera a veces. Recrearme en las cosas como no hacía antes, buscar sonrisas en rostros allegados, prestar más atención en las palabras ajenas, esas que se olvidan a los dos minutos en una conversación…, tengo necesidad de buscar respuestas (no paro de rastrear en internet), y de encontrar el brazo amigo. Y a la vez, me domina un impulso, aún resguarecido, de llorar, de empujar mis lágrimas, convertidas en efecto balsámico, reparador. Están a punto, lo sé.
