Historias de la radio

20 octubre 2011

Hola! saludos a todos y a todas. Hace casi un año de mi última aparición por aqui, y tengo que decir que, según el último informe médico, mi salud está la mar de bien. (Tenía un poco de colesterol y ni eso), así que hay que celebrarlo. En estos días donde el cáncer de mama ha sido protagonista en publicaciones, medios de comunicación, asociaciones, etc…,donde pacientes y médicos han vuelto a recordar que la enfermedad se cura si se coge a tiempo, es momento para hacer borrón y cuenta nueva, lo que significa que hay vida más allá del cáncer y que, eso es lo que trato de hacer, vivir, disfrutar, sentir…

Ahora, metida en diferentes proyectos, inquieta, expectante, animada… incluso yo diría que feliz, o por lo menos aliviada. Novedades en mi trabajo, colaboraciones en radio, nueva asociación…Es cierto, que la enfermedad, en mi caso, me ha ayudado a tomar las riendas, definitivamente de mi vida, porque mi vida es solo mía, y es obligado, vivirla (no hay excusas) .

Tengo un deseo. Ya me supongo que sabréis cual.

Besos

Octubre

17 septiembre 2010

Fotografía:Matt McGee

Ya se acerca, otra vez, la temida fecha. El 15 de octubre toca otra revisión, la segunda. Será una nueva prueba de fuego para descartar que el cáncer pueda estar de nuevo  al acecho.

Aún así, y hasta ese día, me esperan una analítica general, una ecografía de torax y la mamografía, la primera que me hago desde que me diagnosticaron la enfermedad. Pero es que octubre también es un mes señalado en el calendario.

El 21, hará un año desde que me operaron. Aquel día, me encontraba relativamente tranquila, a pesar de que me iban a extirpar un tumor, (pequeño pero con importancia), hoy, un año después, me tocaba la  inyección hormonal, la tercera de las ocho recetadas,  cada tres meses, y no he estado más nerviosa en mi vida. Lo que son las cosas…

Octubre (October. 1927). Dirigida por Sergei M. Eisenstein.

Sospecha

6 agosto 2010

Fotografía:Ben Seidelman

Título original:Suspicion (Alfred Hitchcock. 1941).En la peli, Cary Grant lleva un vaso de leche hacia la alcoba donde se encuentra Joan Fontaine que corre serio peligro, según exigencias del guión.  Con la brillantez a la que Hitchcock nos tiene acostumbrada, en la secuencia rodada prefiere centrarse en enfocar al vaso,(que podría estar envenenado, así lo teme la chica), y que, con igual maestría, destella  un brillo casi mortecino.como criatura del diablo,  logrando que nuestras sospechas vayan dirigidas al ‘simpático y locuaz’  Cary Grant (Johnnie, en el film), marcado ya para siempre y sin remisión, como un loco asesino, un landrú en toda regla.

Sin querer destripar el final, ni mucho menos (Hitchcock juega a despistar al personal que da gusto), el título de la película me viene ni que pintado. Sospechas que son sólo sospechas, sospechas irracionales que, en ocasiones, son fruto de conjeturas sin sentido, que no inexplicables. Suelto esta letanía (espero no haberos cansado), para liberar, un poco (si se dejan) a los ‘demonios’ que me acompañan, sin tregua,  desde que a finales de julio del pasado año, me  palpé un bulto en mi mama derecha.

Y vuelvo a lo mismo: no es idea mía que este blog se convierta en lugar para mostrar las miserias de una ni mucho menos, la de otros. No sé si contar que un día me levanto con un dolor aquí o allá puede servir de ayuda a quien lo lee, o bien sumirle en más preocupaciones. Cierto, que yo (desde que padecí cáncer de mama), leo otros blogs por el estilo, y a veces tengo la sensación de que leídos todos, con sus alegrías y penas, sus satisfacciones y frustraciones, sus buenos y malos momentos, la vida queda reducida (es lo que parece), a qué me voy a encontrar en el próximo post que escriba la persona de turno (seguirá bien o tendrá una recaida…) algo que, en mi caso, (dejando a un lado a tus familiares y amigos que estén preocupados, cosa de lo más  normal), podría estar más cerca de una novela por entregas y una bolsa de pipas. Nada más lejos de mi intención.

 

Esperaba tener el tiempo suficiente para poder escribir de nuevo. Mis ocupaciones laborales y mis ocupaciones ‘ociosas’ (quedar con amigos, comuniones y demás), obligaron a hacer una parada y fonda, hasta tanto no cogía de nuevo aire para continuar con lo de todos los días. Y no, no he tenido recaídas por lo del cáncer. Nada más lejos. Y sí, la última entrada que os dejé, podía dar lugar a malas interpretaciones. Quise referirme a que ambas, Luz Casal y yo, y otros muchos,  seguimos enfrentándonos a esta enfermedad, y aunque, en mi caso, en la primera revisión, no ha habido  novedad en el frente , (según mi oncólogo),  siempre hay que estar en guardia. Por eso, a pesar de estar supuestamente ‘bien’, todos los que hemos pasado por esta amarga experiencia, quedamos ‘tocados’  cuando conocemos un nuevo caso o una recaída.

Después de esta charla, comentaros, que mi incorporación al trabajo se produjo a primeros del mes pasado, 15 días después de mi última sesión de radioterapia. Y, ya sabéis como va esto: el periodismo es así: estrés, prisas, pero después de seis meses, y a pesar de algunos ‘sabios’ consejos recomendándome que siguiera de baja, (para qué trabajar, decían), decidí continuar con mi habitual rutina…pero qué bendita rutina, la prefiero mil veces. Siento que tengo que seguir con mi vida como siempre, sin que el cáncer tenga más hueco en mi vida que el justito y necesario (o sea, nada).

Pero, también sé que tengo que participar de la vida como nunca antes. El trabajo no lo es todo. Mis amigos, viajes y mis películas forman parte también de mi vida, y en ese ejercicio de contrición o de sumo arrepentimiento  (la enfermedad se ha convertido en la mejor sesión con psiquiatra incluído, que podría haber tenido), le he guiñado un ojo a Epicuro y me he dicho: este es mi hombre!.

Volver a empezar

18 mayo 2010

Desde aquí mi apoyo más fuerte a Luz Casal. Ambas sabemos a qué nos referimos. Besos

Solo se vive una vez

29 abril 2010

 

Por fín terminé con el tratamiento médico!. Uf, ya era hora. Contaba los días y minutos para poder liberarme de esta pesada carga. El cáncer debe pasar página. Cuando me radiaron por última vez, el jueves pasado, me dije: ahora hay que empezar de nuevo con la rutina…bendita rutina. Ese mismo día, la ‘tostadora’ era sometida a su habitual mantenimiento, así que la sesión me la dieron por la mañana, horas antes de la cita habitual (a las 15, 45 para ser más exacta).

De todas formas, casi ni me he enterado, solo un ligero enrojecimiento de la zona tratada pero casi imperceptible. Curiosamente, antes de la tercera sesión, mi pecho y parte del cuello parecían haber sucumbido a una reacción alérgica. Falsa alarma, era sólo sofoco producido por la ansiedad. Esas primeras sesiones, el calor que notaba, parecía cómo si me fuera a estallar la cabeza, pero, conforme iban pasando los días, la sensación remitió casi por arte de magia.

Hoy, me he encontrado a mi vecina del  Segundo A, ella pasó por una leucemia hace siete años, y cada vez que nos vemos, las dos nos preguntamos cómo estamos. Hoy, le he respondido con la frase esperada: –Ya he terminado. –No ves, lo sabía. Tú te has curado…

No cantemos victoria, aún quedan revisiones, la primera en junio, inyecciones y la famosa pastillita. Y este blog, que aún tiene cuerda para rato. La semana que viene, para más señas, de nuevo a currar. Qué se creían! Por cierto, agradezco a todos y a todas, familiares, amigos y lectores anónimos que sigan estando aquí, conmigo. Yo haré lo mismo.

En esta larga travesía en la que desconcemos si saldremos inmunes o, por siempre, ‘tocados’ por el cáncer, se experimentan todo tipo de emociones y sentimientos. Ayer, precisamente, hice mi número 11 de sesiones de radioterapia. A mí, que siempre me he sentido atraída por la ‘radio’, ahora más que nunca, veo el poder que puede llegar a poseer.

Marie Curie (1867-1934) se atrevió a hablar abiertamente sobre los efectos de la radioactividad. Fue, a través de sus estudios y ensayos, con los que los rayos X y gamma, entre otros, salieron a la luz.

Ahora, éstos, colisionan en mi cuerpo sin piedad, todos los días, por espacio de unos cinco minutos. Me tiendo en una camilla y la máquina me espera. A veces se hace la remolona (por fortuna, sigue realizando su trabajo), y, mientras  desde fuera, desde un ordenador, un dedo apuntador arranca el espectáculo. La ‘tostadora’ (como se le llama coloquialmente) se mueve de izquierda a derecha, no sin haber ‘descargado’ su arsenal completo.

Yo, inmóvil total, espero la voz del ‘más allá’ con la orden precisa de que baje el brazo. Lo hago, y tras un rutinario ‘vale’, me siento aliviada. Por hoy, de nuevo, ha terminado. Sólo me quedan otras diez sesiones para completar el tratamiento, pero se me empiezan a hacer cuesta arriba.

Como me ha venido ocurriendo desde que me enfrento a la enfermedad, tengo fuerza suficiente para emprender cada nuevo proceso, me pasó cuando me operé,  cuando comencé la quimioterapia y con la ‘radio’, sin embargo, a veces, me domina el desaliento. ¿Y si todo este esfuerzo es en vano?. En esos momentos, me hago de valor y me digo que habrá que seguir adelante, eso es lo que merece la pena, de los resultados, pues, al tiempo.

Días de radio

23 marzo 2010

En la película de Woody Allen (Radio Days. 1987), el director norteamericano rememora nostálgicamente sus años ‘mozos’ vividos durante la década de los cuarenta, en los que la magia de la radio hacía milagros. Yo espero encontrarla tras mis sesiones de radioterapia, que comienzo mañana. No sé si será cosa de magia pero confío en que el tratamiento sea suficiente para alejar cualquier célula tumoral al uso, más si cabe ahora, cuando minutos y  horas quiero aprovecharlos al máximo.

La sombra de la duda

15 marzo 2010

He estado dudando estos días. Después de pasar por la temida quimioterapia, luego de tomar aire y respirar a fondo,  piensas si el gran combate, aquel que se presentaba despiadado y cruel, con órdenes precisas para el exterminio celular, no ha logrado sus ansiados objetivos. La batalla final, ardua y extenuante, podría no terminar con la victoria. Reflexión que me hago incensantemente después de  que lo más dificil del camino, al parecer, ya ha pasado. Suele suceder que cuando el peligro ha desaparecido, el temor te sigue acompañando.

La semana próxima comenzaré con las 21 sesiones de  radioterapia, ¿más cerca ya de la total recuperación?. En la última visita al oncólogo, (serán revisiones trimestrales), no escuché: usted ya no tiene cáncer. El cáncer de mama, al igual que el resto, no es de usar y tirar, no tiene fecha de caducidad. Volvió a recordarme el médico que el pronóstico era bueno pero no la edad (42 años), y que las recidivas (recaídas) no hay que descartarlas. Eso es lo que más me atemoriza, mucho más que haber pasado por un diagnóstico, por cuatro indeseables sesiones de quimio (y las de radioterapia que me quedan), que te bombardeen el vientre con inyecciones  (ya me he puesto la primera) y una pastilla de duración casi interminable. Todo es poco con la desazón de no saber si volverá. Pero el guerrero siempre es valiente, lucha hasta el final.

Dedicado a Joan Manuel Serrat