La soledad del corredor de fondo

30 noviembre 2009

En una de las consultas con el cirujano, el primero que me comunicó la ‘gran noticia’, éste me contó algo que me hizo gracia. Tras el disgusto inicial,  para templar los ánimos, soltó la frasecita: –Vamos a curarte pero sólo eso. De las facturas y la hipoteca…de eso no se salva casi nadie.Ni Einstein hubiera sido más certero. ¡Qué razón más absoluta!. Simple y directa. Es curioso cómo ciertas frases (cómo las que aparecen en las agendas o dietarios), pronunciadas a lo largo de la historia, pueden hacerte cambiar tu visión de un tema concreto en dos segundos. En mí, provocó el efecto deseado. Me hizo caer en que cualquier obstáculo, sea del tipo que sea, cuando se nos presenta de forma imprevista, debe ser tenido en cuenta en su justa medida. Vale, tengo cáncer y hay que curarlo. No lo sobredimensionemos. El día a día, eso es lo importante. Hay que llegar a la meta.

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